La de identidad

—¡… y contra la pared!
Todo el que lo escucha queda paralizado, rogando que sea una broma y que la pesadilla termine pronto.
—¡Nunca deje que nadie se la engrape! —dice el petulante funcionario a la desconcertada dama pues, según él, un documento perforado es sinónimo de expediente penal.
—¿Tú por qué tienes dos? —pregunta el delincuente mientras hurga en la cartera de su víctima, quien había obtenido los dos ejemplares gracias a una tía, secretaria de Ministro.
—¡Está vencida! —espeta el cajero del banco, como si por eso uno dejara de ser ciudadano.
—¡Nunca salga sin ella! —aconsejaba un comercial de tarjeta de crédito, pero aplica perfectamente a nuestra cédula de identidad.


Manuel Pulido Azpúrua
Santa Teresa de Jesús decía que la imaginación era la loca de la casa. Estoy de acuerdo. En el caos que es mi cabeza, escribir microficción supone poner un poco de orden en casa y abrir brevemente una ventana para exhibirlo.

Imagen: Montaje fotográfico por Jenny Meléndez Z.

 

4 comentarios en «La de identidad»

  1. Excelente escrito Manuel, que vivimos todos los que tenemos una numeración de 7 cifras medias… Como las referencias bancarias de hace unos años…

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    • Gracias, Manolo: Como comenté a algunos, se trata de historias vividas por nosotros con mayor o menor intensidad. De nuevo mi agradecimiento por tu lectura.

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  2. Imaginé al Yonaiker de turno registrando la cartera de su víctima , envidioso, queriendo tener dos cédulas para hacer mejores frangollos…y en mi caso particular, que me da penita decirla porque tiene 7 números y delata clarito mis lunas vividas…
    Simpático, muy venezolano.
    Una pieza de identidad !

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    • Así es, María Alejandra: No estoy seguro si esas historias se están dando hoy en día con la misma intensidad con la que las vivimos quienes tenemos cédulas de siete cifras, pero no me extrañaría. Muchas gracias por tu lectura y comentario.

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